Historia de la Esmeralda

Esmeraldas

Algunos indicios y relatos hablan sobre la explotación de esmeraldas hace miles de años atrás, su uso en rituales religiosos y como prenda de jerarquía, por parte de los aborígenes de los territorios que hoy constituyen las regiones de explotación minera de Colombia, pero los vestigios históricos más sustentados sobre explotación de esmeraldas nos llevan al alto Egipto antes de Cristo, a las minas de Sikair-Zubara, muy cerca de la ciudad portuaria de Berenice, esta minas fueron conocidas como "Smaragdus Mons" (montañas de esmeradas). Se cree que la explotación de estas minas se remonta a 1800 A.C. pero que su producción estaba ya en vía de agotamiento para la época de la reina Cleopatra, quien sentía una gran debilidad por las esmeraldas. Cleopatra fomento la explotación de estas minas que con el tiempo se denominaron "Las Minas de Cleopatra". Posterior a la muerte de Marco Antonio y luego de Cleopatra en el 30A.C. se abandonó la explotación de estas minas que fueron redescubiertas en 1816 Gebel de Zubara por el francés Frederic Cailiaud y en 1818 se redescubrieron los yacimientos El Wadi Gimal y El Wadi Sikait.

Historia de la Esmeralda colombiana y el descubrimiento de América

La historia de la esmeralda colombiana con el descubrimiento de América en 1492 da un quiebre histórico sobre la presencia de la esmeralda en el mundo, cuando en el siglo XVI la avanzada española llega a Perú y se encuentra con los Incas y sus ornamentos en oro y de grandes esmeraldas de muy buena calidad, esto llama la atención de los españoles quienes someten a los Incas a fuertes castigos y torturas para que les revelaran la ubicación de las minas de esmeraldas. Los Incas no pudieron indicar a ubicación puesto que en sus territorios no existían yacimientos y las esmeraldas eran obtenidas por intercambio comercial con las tribus que habitaban el territorio colombiano. En el año de 1537 Gonzalo Jiménez de Quesada obtiene el primer indicio real sobre la fuente de las esmeraldas al llegar a Guachetá.

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Lenguazaque, Cucunubá, Suesca, Nemocón, Tausa y Zipaquirá, pueblos donde encontraron importantes cantidades de oro y esmeraldas. Jiménez de Quesada y sus hombres coordinan desde la Sabana de Bogotá las exploraciones en búsqueda de las minas de los muzos a quienes conocerían con la campaña de Luis Lancheros el año de 1539, quien fue el primer conquistador que entró a someterlos, Diego de Martínez fue el segundo que fracasó en el año de 1544. Melchor de Valdez representó el tercer fallo en el año de 1550. Posteriormente lo intentó Pedro de Ursúa, hombre hábil y valiente, quiso usar la persecución para someterlos, pero sus planes fallaron en 1551. Finalmente Luis Lancheros con el auxilio de Juan de Rivera derrotó y prácticamente exterminó a los Muzos en el año de 1559.

Los Muzos un pueblo guerrero luchó por 20 años contra la superioridad militar de los españoles y no revelaron la ubicación de las minas así eso significara su exterminio. Los yacimientos fueron encontrados por los españoles por casualidad quienes intentaron establecer los primeros trabajos de minería en 1558 sin éxito por los constantes ataques de los indios. Casi con la llegada del 1600 los españoles lograron descubrir los yacimientos de las actuales minas de Muzo y lograron una gran producción por 15 años, sin embargo la producción decreció en parte por las duras condiciones de trabajo y a mediados del Siglo XVII la Corona Española reorganizó la industria bajo la dirección de la Real Hacienda sin obtener mayores resultados por el incremento de la mortalidad en el desarrollo de los trabajos, la falta de honestidad de los funcionarios y la disminución de la producción. Esta ineficaz explotación minera continuó hasta el siglo XVIII cuando los trabajos se realizaron de forma intermitente.

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